The Second Line / Lifestyle

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Hola 2019

Desde niña empiezo Enero con muchísima ilusión pero también con una gran carga de promesas a mis espaldas. Esto sonaría genial si no fuera porque pesan y pesan y porque la mayor parte de mis juramentos acaban siendo un fracaso absoluto. ¡Demasiadas grandes cimas a las que llegar! Mi nivel de exigencia es muy alto, esto me es de gran ayuda para algunas cosas y pienso que es una de mis grandes virtudes, pero es tan fácil cruzar la línea y que de repente, sin darte cuenta, entres en el turbio mundo de la perfección… Sí, otra de mis grandes y oscuras virtudes.

¿Quién dijo que cada año debíamos escalar grandes muros para tocar  la cima en la que nadie nos espera? Frases como: “En cuanto empiece Enero dejo de fumar, este año empiezo a correr, me voy a dejar el pelo súper largo, voy a ahorrar para irme un mes a NY, iré a los museos cada fin de semana, voy a empezar un libro cada semana, este año llego a los 15k en IG, viajaré a Bali en verano, este año quiero una casa como la de -fulanita- , voy a cambiar de vida…”

¡Oh Dios mío! Qué ansiedad. No sólo mis promesas me tienen paralizada, las de los demás también. Veo que todo mi entorno tiene sus propias promesas por cumplir y siento angustia por ello. No puedo parar de pensar ¿y si no lo conseguimos? puede que sí, pero ¿qué pasa si no lo hacemos? Oh no… otra vez esa sensación… -Hola frustración, ya estás aquí de nuevo un año más.

Le he estado dando vueltas a esta idea durante la Navidad después de reunirme con amigos y familiares y escuchar sus nuevos y fantásticos propósitos. Lo he pensado muy en serio y honestamente, siento que lo que hoy me motiva, mañana es la barrera que me impide ser feliz  y lo peor de todo es que yo misma la he construido a libre elección y con empeño. ¿Por qué? ?A quién quiero sorprender? ¿Qué diferencia hay entre el 31 de Diciembre y el 1 de Enero para tener que poner el listón tan alto en los siguientes 365 días?  Sin duda es el mayor autoengaño al que me someto. También lo veo en amigos que me juran y me perjuran que dejarán de fumar y luego tienen que hacerlo a escondidas, avergonzados, en los baños de los bares para que nadie vea que ya han incumplido una de sus primeras promesas sin haber pasado ni 48 horas de haberla hecho. Así que este 2019 empieza siendo mi primer año sin metas ni promesas. Si la vida se tuerce, la aceptaré tal y como venga, y si me eleva hasta el séptimo cielo lo gritaré a los cuatro vientos, o quizás simplemente lo disfrute y me quede en silencio. Si no consigo viajar a Bali en Verano porque tengo que trabajar o no vuelvo a NY porque no tengo dinero suficiente, no pasa nada. Y no voy a engañarme, ya nunca volveré a tener el pelo largo, mi pelo es fino y quebradizo y para el cabello también pasan los años… la media melena está bien, es chic y además me gusta. Si no corro porque tengo las piernas un poquito zopas y los pies planos, no pasa nada, puedo hacer otros deportes, incluso quizás no deba hacer ninguno más que pasear acelerando el paso porque así conseguiré seguir inspirándome y conocer nuevos rincones de la ciudad. No voy a frustrarme por todo lo que no consiga, voy a disfrutar y a sentirme realizada por todo lo que logre hacer. Ya no sentiré angustia por no tachar alguno de los tantos juramentos de mi interminable lista de cosas imposibles. ¡Al fin soy libre de mí misma! Gracias 2019, llegas con una carta en blanco que me hace sentir realmente liberada. Sea lo que sea, salgan las cosas mejor o peor, iré por la vida con mi bandera de victoria en el corazón porque decida lo que decida, lo estaré haciendo lo mejor que pueda sin agobios.

Vivir cada día con conciencia, cuidarme espiritualmente, decir NO de vez en cuando para ganar tiempo para mí misma, relajarme y hacer cosas que me hacen reír y sentirme viva con la gente que quiero. Ese es mi plan.  Perdonarme por no ser quien esperaba y no llegar al lugar que imaginaba. En otro momento me hubiera incluso puesto nerviosa por escribir esta carta de bienvenida al año para lanzarla el mismísimo 1 de Enero bien temprano pero me he dicho -Eh! Para. Disfruta esto. Haz lo que te gusta como te gusta y no lo conviertas en una celda sin salida.- Así que lanzo esta carta el día más mágico del año y el que más cosas se piden, la noche en la que los Reyes Magos llenan los árboles navideños de regalos y sueños. Espero que os traigan muchas cosas sus majestades, pero recuerda que el regalo más importante te lo harás tú mismo disfrutando del momento y queriéndote sin barreras.

Feliz noche de magia, camaradas.

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